Cuidado y atención de relaciones secundarias
Care and Feeding of Secondary Relationships. Este artículo se publica por cortesía de su autor. Derechos reservados © Franklin Veaux, trad. Luis Espinosa

“Primaria/ secundaria” es una de las más comunes configuraciones de relaciones poliamorosas. En una relación primaria/ secundaria, una persona tiene una relación “primaria” (o posiblemente más de una relación primaria), la cual es una relación cercana, interconectada como la de un esposo o esposa; y, una o más relaciones “secundarias”, las cuales pueden ser relaciones románticas, que típicamente tienen menores expectativas con respecto a participación de bienes, expectativas, intimidad emocional, o alguna combinación de estas.
El título de este artículo, “cuidado y atención a relaciones secundarias,” es una referencia irónica a uno de los problemas más comunes que veo en esta clase de relaciones –un amor secundario que de cierta manera es tratado, más como mascota que como pareja.
Bueno, por supuesto. Un amor secundario es secundario –¡eso es lo que significa! El primario viene primero, ¡luego el secundario!
Si y no. Si, porque existen diferencias entre una relación primaria y secundaria; los problemas con esta estructura de relación surgen cuando tratas de decir lo que debe ser la relación.
Por ejemplo: si tienes una relación cuya forma natural es ser secundaria (esto es, la forma natural de la relación es casual, sin expectativas de compartir la vida y demás), entonces posiblemente sería un error tratar de forzarla a que sea una vida entrelazada, una relación primaria. Si, por otro lado, tienes una relación cuya forma natural es una de extremada cercanía, una relación de vida entrelazada, entonces, sería un error tratar de forzarla a ser más casual, una relación secundaria.
No siempre se puede predecir la forma natural que puede tomar una relación; tratar de dictar la forma de una relación, o forzar a una relación a encajar en un molde que no es natural para ella, es casi seguro que causará tensión y fatiga. La gran diferencia entre la forma más natural de una relación y la forma que toma a la fuerza, es el aumento de la tensión. Las relaciones poliamorosas se benefician de la flexibilidad.
El error más común que veo en las relaciones poliamorosas es cuando la persona decide por anticipado lo que quiere que sean la relación, y entonces trata que su siguiente relación encaje en ese molde. Esta alternativa funciona bien cuando uno esta buscando partes de automóviles, pero no tan bien cuando uno esta buscando parejas.
Entonces dirías ¿no trates de hacer relaciones primarias/ secundarias?
No.
Lo que estoy diciendo es quelo primario/ secundario funciona bien como concepto descriptivo, no como receta. Esto es, cuando dices “Alicia y Bety son mis parejas; mi relación con Alicia toma una forma primaria, mi relación con Bety toma una forma secundaria.” Pero no funciona tan bien cuando dices “Esta bien, tengo una relación primaria con Alicia, así que ese espacio está completo. Veamos ahí... mm, tengo dos espacios disponibles para personas secundarias. Estoy empezando una relación con Bety, así que ella debe ser mi primera pareja secundaria.”
Sí tratas de decir a tu pareja lo que debe ser, y ella encaja en ese molde, entonces surgió una coincidencia. Lo que sucede con frecuencia es que tu dices “Esta bien, solo tengo un espacio “secundario” disponible, y quiero una relación con Bety, así que voy a hacer que mi relación con Bety sea una relación secundaria” –cuando la forma natural de tu relación con Bety no es secundaria y tratas de forzarla a que sea secundaria, las necesidades de la relación no se satisfacen adecuadamente y las personas pueden sentirse infelices.
Es intuitivamente obvio, pienso, porque es un error el tomar una relación ligera, secundaria, y forzarla a que sea profundamente entrelazada, una relación primaria; lo sorprendente, que no parece intuitivamente obvio es por qué el hacer lo contrario puede también crear problemas.
¡Pero mi esposa ya es mi pareja primaria, así que por su puesto, mis otras relaciones deben ser secundarias!
Esto no necesariamente corresponde, aunque a primera vista así parezca.
Es importante, y a menudo revelador, dar un vistazo a las razones por las cuales las personas fuerzan su relación a encajar moldes primarios o secundarios, y también, pensar la sensatez de estas razones, y qué efecto tienen en nuestros amores. En mi experiencia, con frecuencia las personas tratan de empujar a sus relaciones a moldes primarios y secundarios por razones que se desmoronan cuando se examinan de cerca.
¿Qué quieres decir? Es obvia la razón por la que quieres una relación secundaria –¡quiero conservar mi relación con mi pareja primaria!
Este es un argumento común a favor de forzar una distinción primaria/ secundaria: “Este modelo es la única forma de ‘proteger' la relación primaria.” Esta idea se apoya en un gran número de suposiciones no habladas y con poco fundamento. Por ejemplo, asume que una nueva relación primaria siempre amenaza una existente. También asume que solo hay disponible suficiente tiempo y atención para una relación primaria –puede ser cierto sí uno está inscrito en el modelo de ‘competencia de recursos', y se cree que lo que se da a un amor debe quitarse al otro.
Más aún, asume que sí el curso natural de la relación con Bety es de una relación primaria, y la forzas a que sea secundaria, lo cual muy seguramente no va a ser muy feliz a Bety, entonces resulta así inofensiva a la actual relación primaria con Alicia. En mi experiencia, las relaciones existentes están más amenazadas por infelicidad o inestabilidad dentro de la relación que por la forma natural de esas nuevas relaciones. Es muy simple, realmente; si creas reglas y estructuras que lastiman a tu pareja, ciertamente no estas haciendo que la relación con tu pareja sea más fuerte.
Otro argumento a favor de relaciones primarias/ secundarias es simple incredulidad: “Tienes que tener una relación primaria/ secundaria, porque sólo una persona puede ser primaria –únicamente una persona puede ser ‘la más importante'. ¿Cómo es que tienes dos primarias? ¡Eso es imposible!” En el fondo, este es realmente el mismo argumento que con frecuencia se tiene contra el poliamor; “¿Cómo es que realmente puedes amar a dos personas? ¡Eso es imposible!”
Además, otro argumento a favor de relaciones primarias y secundarias es de inseguridad; “quiero saber que soy el o la principal, quiero saber que soy el o la mejor. No quiero que tengas ninguna otra relación primaria porque quiero sentir que me amas por sobre todo.” Entonces lo que sucede es que la pareja crea reglas y conveniencias diseñadas para manipular las nuevas relaciones y dirigirlas alrededor de las inseguridades de la pareja primaria, en vez de confrontar esas inseguridades y resolverlas; y, como podrás imaginar, las nuevas relaciones no salen tan bien sí se desarrollan por caminos que desafían las inseguridades existentes.
Dices pues que no te gustan las relaciones primarias/ secundarias y que sólo las tienen personas inseguras, ¿entonces?
No, yo digo dos cosas: primero, que tratar de decidir por adelantado como va ser tu relación –tratar de decir por adelantado, por ejemplo, que Alicia será la relación primaria y Bety la relación secundaria– con frecuencia no es sabio, y crea tensión y conflicto; y segundo, que sí sientes que debes forzar un modelo primario/ secundario, es sabio examinar el por qué de sus razones.
Digamos que, por cualquiera razón que una pareja decida ser poliamorosos, pero también decida, para estar seguros, alguna forma predefinida que deban tomar todas las otras nuevas relaciones. Cuando aparece una nueva persona y se desarrolla una relación, y su progreso natural no encaja en la forma predefinida, entonces surgen serios problemas.
En este punto, sus opiniones son limitadas. Pueden tratar de forzar que la relación encaje en la forma; cuando la gente hace eso, con frecuencia descubren que hace sentir infeliz a una o más personas. Es bastante razonable esperar que alguien en la relación se sienta infeliz sí no obtiene de la relación lo que necesita –y sí las relaciones, como las personas, tienen necesidades. ¿Entonces que pueden hacer? Pueden continuar forzando la relación para encajarla en un molde que no es natural para ella, y continuar haciendo sentir a las personas infelices; y como bono extra de puntos de crueldad, puedes ser completamente insensible y torcer el brazo del secundario diciendo algo así como, “bueno, cuando nos conocimos, tú conocías las reglas y únicamente había espacio para una pareja secundaria”, de esa manera efectivamente haciendo sentir al secundario rehén de sus propios sentimientos.
O, puedes decir, “esta relación no encaja en el molde que tenía disponible, así que estoy rompiendo contigo”, así tratando a las parejas como artículos gastables, intercambiables, explotables, diseñados únicamente para llenar cierto nicho.
O quizá, tal vez, se pueden examinar sus razones tratando de dictar que forma de relación deban tomar, y ver si, y solo si, esas razones están mal formadas o fundadas en inseguridades que se puedan cuestionar.
Las relaciones, como las personas, pueden tener y tienen necesidades. En una relación entre dos personas, es importante escuchar a tres voces –las necesidades de cada una de las personas involucradas en la relación, y las necesidades de relación en sí mismas. Ignora una o cualquiera de esas necesidades y fracasarás.
¡Significa eso que yo puedo hacer lo que sea con mi secundario y no tener tiempo a solas con mi primario!
No. No es mucho pedir tener disponibilidad para “estar a solas”con cualquiera de las partes primaria o secundaria. De hecho, casi cualquier relación romántica necesita cierta cantidad de “tiempo a solas”.
De lo que estoy hablando aquí son aspectos básicos de visión del mundo, mas que una cuestión de quién y cuánto tiempo con cada quién.
Existen dos modelos básicos de relaciones múltiples que he visto. El primero de estos es el modelo “exclusivo”, que dice, “Alicia necesita tener diez horas a la semana conmigo, Bety necesita tener quince horas a la semana conmigo, yo necesito estar en el trabajo cuarenta horas a la semana, y necesito salir a correr siete horas a la semana... mm, veamos, esto significa que Alicia obtiene esto, esto y este tiempo, Bety obtiene esto y este tiempo por acá...” Esto es un modelo de competencia de recursos; tú tienes un recurso que es tu tiempo, y Alicia quiere tanto, y Bety quiere este otro tanto, pero ambas compiten por el mismo recurso. El modelo de competencia de recursos suma cero; cada hora que Alicia obtiene es una hora que Bety no tiene.
El otro modelo es el “inclusivo”; la idea que el tiempo que estés con Alicia no necesita excluir a Bety y viceversa. Mientras que en cualquier relación debieras razonablemente poder tener cierto tiempo a solas, en el centro del modelo inclusivo está la idea que es posible tener cierto tiempo con una pareja de tal forma que se incluya a todos, y que al mismo tiempo sea un “tiempo de calidad”.
En efecto, un corolario del modelo inclusivo es cuando tu pareja tiene otro amante, y se hace posible tener tiempo de calidad con tu pareja sin excluir a la otro amante de tu pareja, aún cuando no exista conexión romántica con esa parte.
El modelo inclusivo, sin embargo, no funciona para personas que creen que el tiempo con tu pareja es un artículo que con todo derecho les pertenece; “Pero debo TENER tiempo con Bety ¡yo soy la pareja primaria, ese tiempo ME pertenece a mí!” Tampoco funciona para persona que siente un desafío o amenaza por las otras parejas de la pareja; “No puedo soportar que beses a Bety ¡Me hace sentir inseguro!” Tampoco funciona para personas que sienten que cualquier tiempo en presencia de la pareja de mi pareja no es por definición un tiempo de calidad: “Nunca pasas tiempo conmigo!” “Pero querida, estuvimos toda la tarde juntos, ¿recuerdas?” “Eso no cuenta; Bety estaba ahí.”
Las relaciones éticas primarias/ secundarias requieren compasión y consideración de las necesidades de todos los involucrados, incluyendo la secundaria. Ninguna persona debe ser forzada a llenar un nicho en tu vida; una persona es una persona, no una mascota ni un artículo. Cualquier relación sana debe reconocer que las personas tienen sentimientos y necesidades de relación –aún si esas relaciones son secundarias– y para que las relaciones funcionen, esas necesidades y esos sentimientos deben ser tratados con respeto.
Es una falacia pensar que la relación primaria no siempre puede satisfacer las inseguridades y temores de las personas involucradas independiente de las consecuencias que tenga en la relación secundaria; es hiriente tratar al socio secundario pobremente o manipular la relación secundaria alrededor de las inseguridades del socio primario, lo que también perjudica a la relación primaria.
Derechos reservados©Franklin Veaux . Traducción Luis Espinosa.
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