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Comenzando por compartir

Un comienzo multipolar

Aluilli

Entre risas y seriedades, la tía Antonia insistió a la tía Lola la conveniencia para ambas ochentonas de asociarse para compartir a Benito, un vecino bien conocido de ambas y ahora viudo por años, que parecía un pretendiente ideal por muchas razones bien comentadas. Aunque la capacidad amorosa de Antonia era indiscutible, y su forma de felicidad, radiante, consideraba que a cierta edad las labores del hogar pero también afectivas, merecían cierta cooperación. Verás Lola, basado en la absoluta confianza que tenemos, te propongo que nos juntemos las dos para vivir con Benito; como eres buena para la cocina, la limpieza y la costura, te dejo esa labor, y claro yo te ayudo en todo lo posible; en cambio, como soy buena para las compras, las relaciones sociales, el cuidado íntimo y sobre todo, afectivo, me propongo para esa labor... y claro, tu me ayudas en todo lo posible. No querrás tomar ventaja de mí, Buena Amiga. No como crees Lola, pues quisiera que los beneficios sean parejos para las dos, pero sobre todo se trata de llegar a un buen acuerdo antes de comenzar esta linda aventura, donde el interés es mutuo pues anhelo tu felicidad como la mía. Lamentablemente la extensa capacidad amorosa de la tía Antonia no logró convencer a Lola, ni otras de sus muy diversas amigas. Después de alguna risa previa, decía, muchachas, tengo algo interesante que proponerles, es un plan amoroso sensacional... Su idea partía de un planteamiento colectivo, de un qué tal si tú y yo con fulano, de un qué tal si nosotras pudiéramos compartir el amor de alguien. Porque verán, eso trae beneficios para todas.

Lo que nos ofrece Antonia, es un cambio de paradigma, no solamente por su idea poliamorosa de amor compartido donde más de dos personas están involucrados afectivamente, sino por el planteamiento de un acuerdo consensual entre amigos o amigas previo al inicio de la relación amorosa o sexual con una otra persona distinta u otras. Desde este horizonte previo es posible buscar en las aspiraciones de cada uno, los ideales o valores comunes, por ejemplo equidad, cooperación, confianza, entre otros, de ahí plantear las formas prácticas de convivencia amistosa y amorosa, para luego entonces emprender la búsqueda de las personas a quien amar y compartir, con las características o cualidades convenidas. Se trata no solamente que me guste a mi sino a las dos, decía Antonia, y aunque eres un poco chocante, encontraremos un hombre que nos guste plenamente, y que él guste de las dos por igual; en esto del ensayo y error, habrá que saborear algunos bigotes antes de tomar alguna decisión.

Y ustedes muchachas y muchachos de mi tiempo, con su o sus amigos o amigas de confianza, o con su pareja o parejas, bajo una idea de equidad y sinceridad, ¿Podrían plantear entre si emprender una relación afectiva para compartir?

 

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